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¿CÓMO CONSTRUYEN EL CONOCIMIENTO LOS ADULTOS MAYORES?

Alejandra Paula Gómez
UNITE - Universidad de la Tercera Edad
Universidad Nacional de Lomas de Zamora
Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina

INTRODUCCIÓN:

¿Por qué es válido un proyecto educativo en la adultez mayor?

El aumento demográfico de la población mayor de 60 años, es un fenómeno mundial que plantea diversidad de desafíos a las sociedades contemporáneas.
Argentina forma parte de los países con un marcado crecimiento en este grupo etareo. En la actualidad son 5.120.000 personas las que superan los 60 años de edad y dicha cifra se duplicará en los próximos 27 años, de acuerdo a estimaciones del INDEC.

Esta expansión generacional requiere de ajustes en la convivencia social, en las instituciones y comunidades, tanto en la vida pública como privada; teniendo en cuenta que los adelantos científico-tecnológicos no sólo nos permiten vivir más, sino en mejores condiciones. Por esto deben luchar tanto la sociedad como cualquiera de nosotros que en un futuro seremos viejos.

Adultos Mayores designa una franja generacional extensa que impacta en los procesos sociales de cambio. Aunque no tienen un reconocimiento social como el que merecen, los mayores libran una lucha contra todas las exclusiones. La sociedad discrimina a los viejos. A esto Salvareza lo llama "viejismo", definido simplemente como el prejuicio y la discriminación consecuente que se lleva a cabo contra los mayores. A esta conducta, pienso, deben adjudicársele muchos de los problemas del envejecimiento. Esta discriminación de la que hablo, nos lleva a los jóvenes a ver a los viejos como diferentes, sin permitir identificarnos con ellos, ilusionados en que la vejez es algo que nos llegará en un futuro demasiado lejano y poco ansiado como para prestarle atención en el presente. Existe en el inconciente colectivo el concepto que cuando llegamos a esa etapa de la vida, ya estamos cerca del final. Pero no tenemos en cuenta que la expectativa de vida es cada vez mayor y que, por lo tanto, ese final puede significar veinte años o más. En veinte años aún hay tiempo para infinidad de cosas. Lo importante es que la sociedad pueda crear situaciones o proyectos que promuevan el mejoramiento de la calidad de vida de las personas que transitan esta etapa de la vida.

Ahora, ¿es factible que esto suceda?
Es factible si dejamos de concebir a nuestros ancianos como una carga. De lo contrario, sólo generaremos políticas asistencialistas que sólo cuidan y protegen, haciendo del anciano una persona acostumbrada a demandar y cada vez con más necesidades.

Para esto debemos pensarlos como sujetos activos, que tienen potencialidades por desarrollar. Esta perspectiva está íntimamente relacionada con la que tiene la Organización Mundial de la Salud en pro del envejecimiento activo.

Una de las situaciones posibles de corregir en el corto plazo es la referente al campo educativo. La educación, como vehículo emancipatorio por excelencia y derecho social para todas las edades, debe concebirse como un lugar de inclusión, desarrollo de la imaginación y la capacidad creativa del ser humano, proceso de recuperación de la memoria de las generaciones mayores y oportunidad de intercambiar y participar activamente en la sociedad de la cual forman parte.

Por esta razón cabe destacar la importancia del Programa Universitario para la Tercera Edad de la Universidad de Lomas de Zamora, dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria, y del cual formo parte como docente desde el año l998. Los objetivos del programa no se reducen a la apertura de nuevos cursos, sino que pretende favorecer la integración y la permanencia de las personas de edad en estructuras sociales y contribuir a la salud de la población asistente mediante el desarrollo de conductas preventivas.

El compartir cada encuentro con nuestros alumnos de más de 60 años, me permitió apreciar que los adultos mayores son capaces de seguir adquiriendo nuevos conocimientos, ya que el aprendizaje es un proceso permanente y que "aprender algo", lo que sea, permite mejorar la calidad de vida de la persona. ¿Por qué no poder pensar que los adultos mayores incorporan contenidos cuando participan de un proyecto de aprendizaje sustentable?

Las preguntas que entonces me surgen son cómo se aprende en esta etapa de la vida, cuál es la metodología más apropiada que el docente debe llevar a cabo en sus clases y cómo evaluarlos.

Y hago un paréntesis aquí, porque buscar la metodología más apropiada a cada uno de los grupos con los que me ha tocado trabajar y pensar estrategias de evaluación que, además, me permitieran no perder de vista mis objetivos ni las características de las personas asistentes, hicieron que se despierte en mí el interés en reflexionar sobre el aprendizaje en la adultez mayor.

Tope


ACERCA DE LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA ADULTEZ MAYOR:

a) Acerca de la concepción de aprendizaje:

En estos años de trabajo he podido observar que nuestros alumnos responden al modelo tradicional de transmisión del conocimiento, donde se espera que el docente aporte los contenidos que ellos reciben pasivamente. El docente tiene la verdad absoluta acerca del contenido. Creo que el motivo se encuentra en tantos años de dictadura militar que muestra la historia de nuestro país, a la vez que las corrientes pedagógicas que se venían estudiando y poniendo en práctica en el momento que ellos concurrían a la escuela, respondían a la idea de educar al ciudadano basándose en un modelo preestablecido de sujeto, encuadrado en la formación de ciertos valores para conformar la Nación. Por otra parte este ciudadano era pasivo, receptor de conocimientos que era necesario que adquiera, pero que no cuestionaba.

Pero, ¿qué concepción de aprendizaje se pone en juego con tal modelo? ¿Es realmente aprender escuchar pasivamente a un interlocutor erudito en un tema hablar sobre el mismo? Creo que no.

¿Qué concepción de aprendizaje sostengo, desde la cual me planteo los interrogantes que me llevaron a la producción de este trabajo?

Pienso que el aprendizaje es un proceso mediante el cual el individuo, en interacción con otros y con el medio que lo rodea, se apropia de la cultura para transformarla. En esta construcción el sujeto es activo, porque participa de la realidad que vive, modificándola, a la vez que es modificado a través de la experiencia.

Dada esta concepción de aprendizaje, siento que mi tarea es proponer una modalidad de apropiación del conocimiento diferente, a partir de escuchar las ideas previas sobre un tema, problematizando dichas ideas, llevándolos a encontrar nuevas respuestas, dando ejemplos de la vida cotidiana, demostrándoles que sus conocimientos son importantes y útiles en la elaboración de un contenido a aprender. En una palabra, escuchándolos y reconociéndolos con capacidad de expresión y creación. ¿Es esto sencillo? Sin duda no lo es. Pero si queremos mejorar la calidad educativa del programa, estoy convencida que debemos asumir el desafío.

Alguien en una de las reuniones para la presentación de esta ponencia me preguntó por qué no sería válido sentarse a escuchar lo que tiene para decir el profesor. Y agregó algo así como que tal vez al llegar a esa etapa de la vida más que de pensar tenemos ganas de escuchar.
¿Plantear alternativas superadoras y enriquecedoras significa dejar de lado el método tradicional? Creo que no. Sin embargo todo depende de cómo yo emplee el método con ellos.

No me parece que el objetivo del programa sea que los ancianos tengan más conocimientos, en el sentido de adquirir cada vez más contenidos sobre un tema. Por lo tanto el método, si se lo emplea en determinadas situaciones, sirve siempre y cuando se pueda provocar un cambio en ellos que les permita ser cuestionadores y constructores de su lugar en la sociedad, manteniéndolos activos. Es decir, que si yo como docente considero que dar una charla de equis cantidad de tiempo sobre un tema, les sirve a los mayores para relacionarlo con experiencias de vida y, por ejemplo, surge de esto un debate; mi charla puede ser productiva, porque puede haber transformación en el proceso. Así, no descarto en ellos totalmente el método tradicional de aprendizaje. Además pienso, que dada la etapa de la vida en la que se encuentran, pretender cambiar todo aquello a lo que están acostumbrados tal vez los desestabilizaría. Erikson sostiene que para que una persona llegue a la última etapa del ciclo vital desde la "integridad", la vejez debe tener correlación con lo que se hizo y se conoció en las etapas anteriores del desarrollo. De lo contrario se siente que el tiempo que queda es demasiado corto para cambiar toda una vida y se cae en la "desesperación".

Sin embargo, los adultos mayores, de acuerdo a investigaciones y experiencias realizadas, tienen la misma capacidad de aprendizaje que en otras épocas de la vida, las variaciones obedecen a conocimientos previos, estudios finalizados, ritmos y tiempos de cada uno e interés y motivación por la tarea. Hay que evitar actitudes de sobreprotección, procurando un vínculo de respeto mutuo, teniendo presente que existen experiencias de vida diferentes, y que los mayores distinguen con más facilidad que los jóvenes lo importante de lo accesorio o "la paja del trigo".

Por otro lado, también creo que si yo tengo una concepción de aprendizaje que no acuerda con el método tradicional, y sostengo que hay una metodología para la apropiación de los conocimientos que es más positiva que el modelo estímulo-respuesta, debo darles la oportunidad de conocer una forma diferente de construcción del conocimiento. Si uno trata de mejorar la calidad de los aprendizajes en los niños, en los adultos, en los discapacitados, ¿por qué no en adultos mayores que están formando parte de un programa universitario?

Cuando digo que no descarto el método tradicional, lo digo porque creo que puede ser válido siempre y cuando el aprendizaje que adquieran sea significativo. Aunque, hablar de aprendizaje significativo equivale, ante todo, a poner de relieve el proceso de construcción de significados como elemento central del proceso de enseñanza-aprendizaje. Cuando uno aprende de una forma memorística, puede repetirlos o utilizarlos mecánicamente sin entender lo que está diciendo o haciendo en absoluto. ¿Le sirve esto al alumno adulto mayor? Esto es importante de poder pensar, porque si yo no me comprometo como docente a brindarles un conocimiento "útil", el adulto mayor no viene más a mis clases y chau. Por lo tanto, mi compromiso es con la calidad.


b) La importancia del aprendizaje significativo:

¿Qué quiere decir que los alumnos construyen significados?
Una aproximación la proporcionan, sin lugar a dudas, Ausubel y sus colaboradores. Siguiendo a estos autores, construimos significados siempre que seamos capaces de establecer relaciones "sustantivas y no arbitrarias" entre el nuevo contenido por aprender y lo que ya conocemos. Así, si tomamos un ejemplo del curso de Comprensión y Prevención de la Violencia Social, que es el que dicto actualmente, y pensamos en las características de la mujer golpeada, dará lugar a la construcción de significados diferentes en el caso de alguna alumna que haya pasado por alguna situación de violencia de otro que nunca escuchó hablar de alguna situación parecida, o que, si bien escuchó, no la vivió personalmente. En los tres casos el alumno atribuirá significados a lo que escucha, pero estos significados tendrán una amplitud y una riqueza diferente.

Si lo pensamos en términos piagetianos podríamos decir que construimos significados asimilando el nuevo material de aprendizaje a los esquemas que ya poseemos de comprensión de la realidad. Lo que no podemos asimilar a ningún esquema previo, carece de significado para nosotros. Siguiendo con Piaget, la construcción de significados también implica una acomodación, es decir, un enriquecimiento. "Al relacionar lo que ya sabemos con lo que estamos aprendiendo, los esquemas de acción y de conocimiento _lo que ya sabemos_ se modifican y, al modificarse, adquieren nuevas potencialidades como fuente futura de atribución de significados".

Cabe aclarar también que para que un aprendizaje sea significativo, es preponderante la tarea del docente. El mismo debe ser capaz, en primer lugar, de seleccionar en sus clases contenidos "potencialmente significativos", al decir de Ausubel. Esto quiere decir que el contenido debe dar lugar a la construcción de significados, y, para eso, debe cumplir con dos condiciones: una intrínseca al propio contenido y otra relativa al alumno que va a aprenderlo. La primera condición nos alerta en el sentido de que el contenido debe tener un significado en sí mismo ( significatividad lógica para Ausubel). Obviamente que ésta, no depende solamente de la estructura interna del contenido, sino también de la manera como éste se le presenta al alumno. Como docente de adultos mayores, que no están obligados a participar de mis clases, sino que acuden porque quieren, creo que tengo la obligación de poder captar en una etapa diagnóstica, cuál es el interés de mis alumnos mayores respecto del tema o contenido a enseñar. Si el contenido en sí no les es significativo, a la clase siguiente no vuelven.

En cuanto a la segunda condición, para que un alumno determinado construya significados en torno de un contenido, es necesario que pueda ponerlo en relación con lo que ya conoce, insertándolo en redes de significados ya construidas en el transcurso de experiencias previas de aprendizaje. En términos de Ausubel, el contenido debe tener una potencial "significatividad psicológica". Esto explica que cuando pensamos una metodología de trabajo debemos no perder de vista partir de ideas previas que los viejos puedan tener sobre el tema o contendido a trabajar, que por su experiencia de vida suelen ser ricas, y, a partir de ellas, poder problematizarlas para transformarlas en conceptos nuevos o enriquecidos, pero que les sean útiles, o bien para aplicar en su accionar cotidiano o bien para ayudar a mejorar su calidad de vida.

¿Por qué esto es sumamente importante y no podemos perderlo de vista?
Porque un proyecto universitario, o cualquier proyecto de aprendizaje en la tercera edad es válido si contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de estas personas, si les permite sentirse útiles y seguir activas.

Creo que el poder afrontar un proyecto que siga generando aprendizajes en esta etapa del ciclo vital es también un proyecto de salud, y no sólo educativo. Por un lado permite sentirse bien psíquicamente, les proporciona la posibilidad de pensar en lo que aún pueden hacer y no en las funciones que por la edad se van deteriorando, aprendiendo a convivir con las posibilidades que tenemos en esta etapa de la vida y no perdiendo el tiempo en lo que ya no se puede o no se tiene; por otro lado los integra a la realidad social mediante la actualización permanente.

Este último punto también es de suma importancia ya que les permite luchar contra las distintas formas de discriminación hacia los mayores enraizadas en la sociedad. Sólo si son concientes que la discriminación existe pueden plantear alternativas de cambio que, aunque sean mínimas o de situaciones aisladas, les darán de a poco un lugar diferente. Como ya se dijo, la expectativa de vida se alarga, cada vez es más numeroso el grupo que conforma la adultez mayor y debe ser considerado un grupo productivo. Un ejemplo de esto que vengo desarrollando es un trabajo que los alumnos de mi curso realizan grupalmente para aprobar el mismo, que consta de elegir algún tema de los trabajados en el año y desarrollar un programa preventivo con posibilidades de aplicación real. El año pasado un grupo decidió trabajar el "abandono a los ancianos" y creó un programa titulado "Recopilación de historias de vida". El mismo se está llevando a la práctica este año en un hogar de ancianos, y consta de visitar a algunos abuelos que no tienen familia, escucharlos relatar sus historias de vida, grabarlos si se puede y luego hacer la trascripción, haciendo que esas personas sientan que su vida tuvo y tiene alguna utilidad. Quienes crearon y llevan adelante la tarea son alumnos del curso que dicto, integrantes del Programa. Como se ve, ellos tienen mucho por hacer; y se puede hacer, creo yo, sin perder de vista el contenido ni la prevención de la salud.

Volviendo a la significatividad de los aprendizajes, las mencionadas "potencial significatividad lógica" y la "significatividad psicológica", son condiciones necesarias pero, ¿serán suficientes para que el sujeto construya significativamente?. Me parece que es necesario, además, que nuestros viejos tengan una "actitud favorable" para aprender significativamente. Esto debe ser así siempre que el alumno sea protagonista y responsable de su aprendizaje. Afrontar la tarea de asistir a la universidad es, sin dudas, para los adultos mayores un enorme desafío. Ya sea que lo hagan para conectarse con gente de su edad, porque ir a la facultad sea una asignatura pendiente en sus vidas, porque esté de moda o porque les parezca una propuesta sumamente interesante capaz de brindarles nuevos conocimientos o no sé por qué; no me caben dudas que para ellos la tarea que afrontan es distinta y desafiante.

Tampoco tengo dudas, si pienso en mi experiencia de estos años, que lo hacen con ganas, que tienen empuje y que tratan de cumplir con los horarios, con la asistencia, con las tareas asignadas y demás propuestas que se les hace desde el programa. Los docentes debemos aprovechar esta actitud favorable de los alumnos para convertirla en una "actitud favorable" en el sentido significativo. La intervención del profesor en este sentido es un factor determinante. De él depende motivar al alumno para aprender significativamente. Por supuesto que la repetición mecánica de lo que dice el profesor y escuchar pasivamente lo que tiene para decirnos es para los viejos más cómodo, económico en tiempo y conocido; pero, ¿es lo que quiero como docente para ellos?

c) Acerca del sentido que los adultos mayores le otorgan al programa y a su participación en él:

Lo antes dicho también tiene relación con el "sentido" que los alumnos le otorgan a la tarea que están realizando. Es importante no perder de vista el sentido que ellos le atribuyen a las distintas actividades en la facultad. Ahora bien, los significados que los alumnos pueden construir respecto al sentido que le atribuyen a su participación en algún curso del programa, no están determinados únicamente por sus habilidades, conocimientos, capacidades u ideas previas; sino también por la dinámica comunicativa que se produce tanto entre los alumnos como entre el profesor y los alumnos.

En la Universidad, por ejemplo, la dinámica comunicativa y el contexto participativo que intentamos crear es sumamente importante para favorecer los aprendizajes. Por un lado, los alumnos tienen una Asociación (AAPU) a modo de Centro de Estudiantes, mediante la cual organizan eventos y encuentros que les permiten "encontrar amigos" en los compañeros que asisten al programa. Por otro lado, los profesores tratamos que la relación con nosotros sea amistosa y también desde el Programa se tratan de organizar algunas reuniones, encuentros o jornadas con participación tanto de alumnos como de docentes. Un ejemplo de esto podría ser el Encuentro Mundial por la Adultez Mayor, que se realiza en el mes de setiembre y en el que, año a año, concurrimos todos a la plaza de Lomas de Zamora, hacemos una caminata alrededor de la misma y un breve acto. Finalizado el mismo siempre hay un almuerzo con baile o show y pasamos todo el día disfrutando de una fiesta sumamente cálida. El encuentro es programado por la Dirección del Proyecto Universitario para la Tercer Edad, pero la organización y actividades recreativas son llevadas a cabo por AAPU.

Mediante las expectativas que se generan, los comportamientos nuestros y de nuestros alumnos, el intercambio de información, nuestras formas de actuar en la situación de aprendizaje, en fin, en el juego de los "procesos psicosociológicos", como diría Coll, presentes en toda situación de enseñanza, se define un contexto en el que el alumno da sentido a lo que hace y construye significados.

El alumno no es el responsable último del aprendizaje en la medida en que construye su conocimiento dándole sentido y significado a los contenidos de enseñanza; es el profesor quien determina con su actuación y las actividades que propone a sus alumnos, que lo aprendido tenga mayor o menor grado de profundidad y de amplitud. Pero, es sobre todo, el que asume la responsabilidad de orientar esta construcción en determinada dirección, y que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea un proceso que necesariamente se dé en un contexto de relación y de intercomunicación que trasciende los pensamientos de un solo alumno. ¿Puede proponerse un profesor este desafío desde el método tradicional?

Este punto podemos pensarlo también desde la perspectiva de la Psicología Social planteada por Enrique Pichón Riviere que se fundamenta en una concepción del sujeto entendido como ser esencialmente social. Es decir, emergente, configurado en una complejísima trama de vínculos y relaciones sociales. Para Pichón Riviere el hombre se configura en una "praxis", en una actividad transformadora, en una relación dialéctica, mutuamente modificante con el mundo.

El carácter fundante de esta relación de transformación recíproca define al "sujeto de la praxis" como sujeto esencialmente cognoscente y sitúa en primer plano el análisis de los procesos de aprendizaje. En relación con esto quiero destacar la importancia de generar espacios donde los adultos mayores puedan establecer vínculos, y en el caso de la experiencia en nuestra facultad, no sólo con otros ancianos, sino también con los profesores y con otros alumnos de la facultad. Esto les permite a nuestros alumnos seguir formando y transformando la cultura de la que son parte. Siempre teniendo en cuenta que, tanto la atribución de sentidos como la construcción de significados, son procesos impregnados por las formas culturales que tienen lugar en el contexto en el que se producen.

Tope

d) Acerca de la evaluación de los aprendizajes:

Creo que a esta altura queda claro que concibo el aprendizaje como proceso y que, en el transcurso del mismo, el sujeto acciona sobre el objeto de conocimiento a los efectos de apropiarse de él y transformarlo. Esto no tiene relación con la etapa evolutiva. Una persona aprende cuando se plantea dudas, formula hipótesis, retrocede ante obstáculos, llega a conclusiones parciales y, hasta aprende al enfrentarse al temor de lo desconocido. Tal vez ellos estén más acostumbrados a recibir mecánicamente un contenido, pero no se aprende si no se provoca algún cambio en la conducta.

Todo aprendizaje consiste en una serie de acciones orientadas hacia determinadas metas, por eso el profesor debe organizar la tarea en base a un proyecto de acción. Claro está, que la planificación de las actividades docentes no pueden perder de vista las particularidades del grupo, teniendo en cuenta la historia personal de los sujetos y su experiencia de vida. Las metas no son objetivos, en tal caso, los objetivos se convierten en metas "cuando responden a necesidades de los sujetos y tienen un nivel de exigencia adecuado: generadores de un nivel de ansiedad aceptable y alcanzables por el sujeto".

Este es otro punto importantísimo en nuestra tarea como docentes de alumnos mayores, porque si yo no tengo metas claras o tengo la idea sobreprotectora y asistencialista que mi tarea es simplemente que pasen un buen rato; pero no me comprometo en alcanzar con ellos la meta fundamental de mejorar su calidad de vida a partir de que encuentran un lugar sin ser discriminados en la sociedad, pierdo de vista mi concepción de aprendizaje y mi responsabilidad como docente. Con lo cual mejor me dedico a otra cosa.

Otro factor importante para realizar esta tarea lo constituye el ámbito institucional. No podemos perder de vista que el programa es universitario y que, como tal, yo no puedo entablar con el alumno una charla de café, por así decirlo. La institución tiene un sistema de normas que, si bien se flexibilizan bastante por las características propias del proyecto, no se pueden dejar de lado a la hora de planificar.

Y, dada la institución que nos enmarca, no podemos dejar de lado la evaluación; tanto de la tarea docente, como del proceso de aprendizaje del alumno y logro de metas.

El contacto cotidiano con los alumnos de tercera edad, me demuestra el temor por parte de ellos a la evaluación. Producto también de una historia escolar personal enciclopedista, piensan que se los evalúa para calificarlos con una nota. Con el auge del positivismo cuyo modelo era experiencial, la pedagogía estaba marcada por objetivos que el alumno debía demostrar como logrados. La creencia en la objetividad de la evaluación conducía a la búsqueda de instrumentos válidos y confiables que pudieran ser garantía para alcanzar los objetivos de aprendizaje. Por otra parte, la importancia dada a los resultados de la enseñanza, llevaba a poner el acento en medir aspectos observables de la conducta del alumno. Éste debía demostrar los objetivos alcanzados.

Comprendo que sea difícil para los adultos mayores ponerse en el lugar de ser observados para ver si logró o no el objetivo propuesto en la planificación. Esta es otra tarea pendiente que tenemos todos los profesores que formamos parte del programa. Cambiar en ellos el concepto de evaluación. Pero antes de poder lograr este cambio en ellos, debemos preguntarnos:
¿Qué concepto de evaluación tenemos que manejar en un programa como este?

Cuando hablo de evaluar al alumno, hago referencia a una evaluación adaptada a las características del grupo y circunstancias en que el proceso de aprendizaje se llevó a cabo.

Evaluar no necesariamente tiene que ver con efectuar una prueba escrita u oral; sino que evaluar puede tener que ver con poder dar cuenta de alguna transformación en la forma de concebir un hecho, puede mostrar algún cambio en el alumno o alguna aplicación del contenido a una circunstancia de vida particular. Lo importante es que los alumnos en interacción con sus compañeros y con el docente, interpelen el contenido, de manera tal que puedan adaptarlo a sus esquemas conceptuales y aplicarlo a situaciones nuevas.

Como ya dije en otro pasaje de este trabajo, por ejemplo el año pasado en mi curso los alumnos hicieron un trabajo práctico, en el que un grupo, sólo por graficar a lo que hago referencia, trabajó el abuso de menores y, además del desarrollo teórico de la información, confeccionaron unos volantes que contenían medidas preventivas e información sobre las características de un niño abusado. Dichos volantes fueron repartidos en la universidad y en diferentes consultorios pediátricos.

Analizar todo el proceso que los alumnos fueron siguiendo hasta lograr la presentación del trabajo, también es evaluar; y yo no puse nota por eso ya que mi objetivo no era ver que tan bueno era el trabajo que hacían, sino que me presentaran un proyecto, cualquiera fuese, que pudiera relacionar algún contenido del curso con poder ser útiles desde la prevención de algún hecho de violencia. La idea es que, al mismo tiempo que piensan cómo ayudar a otro, se sientan útiles en una etapa de la vida en la que la sociedad los piensa inútiles.

Así, debemos apuntar a los aspectos cualitativos de la evaluación. "Se trata de comprender y valorar los procesos y los resultados educativos en los contextos de interacción, y, por lo tanto, en los contextos de sentido en que se producen". Cada clase en la universidad constituye un espacio abierto en el que se crean, se intercambian y se contrastan significaciones. En ese espacio, las técnicas o procedimientos para obtener datos sobre el proceso que va llevando el alumno pueden ser variadas: observación, entrevistas, participación oral, análisis de documentos, tareas grupales, etc.; que a su vez también nos aportan datos para orientar la práctica educativa en las clases posteriores.

De esta manera la evaluación es diagnóstica y es retroactiva. Es diagnóstica porque al revelar información sobre los progresos y las dificultades de los alumnos, sobre sus intereses y ritmos de aprendizaje, permite planificar los futuros cursos de acción. A la vez es retroactiva porque, al evaluar un momento del proceso, permite verificar en qué medida se alcanzaron propósitos perseguidos y, en función de la información obtenida, corregir los problemas detectados. Esto le permite al docente analizar la pertinencia del contenido que enseña, como así también de la metodología utilizada.

Esto coloca a la evaluación en un lugar distinto. Ya no es el instrumento para evaluar si nuestros alumnos de tercera edad deben o no aprobar el curso, sino que es una investigación al servicio del mejoramiento de la práctica educativa que semana a semana llevamos a cabo con ellos.

Por otro lado la evaluación implica un proyecto por parte del docente. Es decir que debo tener muy en claro qué deseo evaluar, con qué propósitos, cómo lo voy a evaluar, en qué momento, etc. Pero todo esto teniendo en cuenta procesos y no resultados, porque sólo el proceso me puede explicar por qué obtuve tal o cual resultado final. Además, evaluando más allá de los conocimientos alcanzados. Evaluar habilidades que los adultos mayores hayan adquiridos, o cambios de actitud ante determinadas situaciones que puedan mantenerlos activos; incluso evaluar lo que no saben. No hay que comparar capacidades, sino medir los esfuerzos y logros particulares.

Desde esta perspectiva acuerdo con Verónica Edwars cuando dice que "la evaluación es una investigación con características particulares"… "La evaluación tiene una finalidad práctica: analiza el pasado para diseñar o rediseñar el futuro en función de acciones educativas que se traducen en políticas, proyectos o programas".

Esta concepción de evaluación le da relevancia al alumno pero como sujeto en formación, en una relación pedagógica con el profesor y con sus compañeros. Relevancia que en alumnos de tercera edad es de suma importancia porque los reivindica como sujetos inacabados, con montones de cosas por aprender; o sea, los reivindica como sujetos activos en un proceso de aprendizaje.

Y aquí también se estarán evaluando resultados, pero los mismos serán inacabados y parciales, con posibilidades de cambio. Cambio que se dará, como ya fue dicho en una relación pedagógica, pero que debe ser una "relación dialógica" entre los sujetos que forman parte del proceso. Freire dice: "Ser dialógico es no invadir, es no manipular, es no imponer consignas. Ser dialógico es empeñarme en la transformación, constante, de la realidad".

Así, lo que se pretende mediante el diálogo es que nuestros alumnos de tercera edad problematicen el conocimiento, relacionándolo con la realidad concreta, en la cual se genera e incide, para poder, de esta manera, comprenderla, analizarla, explicarla y transformarla. Aprender es una búsqueda permanente. Si yo puedo observar en mis alumnos que esta búsqueda esta en marcha, estaré evaluando, pero, además, estaré construyendo seres críticos, que optan y deciden. Porque aunque la sociedad se los niegue, los adultos mayores aún tienen poder de decisión, y debemos enseñarles a luchar por eso.

Pero hay una cosa más que me gustaría plantear. La evaluación, en prácticas con adultos mayores, como ya fue mencionado para el desarrollo de las clases, no puede perder de vista que el programa además de ser un proyecto de aprendizaje es un proyecto de salud.

Por lo tanto estoy convencida que al evaluar los cambios que se produjeron en cada alumno en el transcurso de la cursada, no debo centrarme únicamente en el contenido sino también en ellos mismos. La evaluación es positiva si ellos siguen con ganas de ser sujetos activos que se adaptan a la realidad. Y son sujetos activos, si son útiles a su comunidad. Cuando digo comunidad puede ser tanto a familiares, amigos, compañeros de cursos, como otros viejos que no se conserven tan activos, comunidades barriales, etcétera. Cualquiera sea el aporte que ellos hagan, estará siendo un aporte a la sociedad.

Otro ejemplo de esto es el trabajo realizado en el curso de Teatro, donde los alumnos escriben guiones a partir de situaciones de la vida cotidiana en forma de pequeños squechs, preparan el vestuario y la escenografía y presentan la obra realizada en algunos teatros barriales que prestan sus instalaciones; pasando la gorra al final del espectáculo para solventar los gastos que este trabajo insume. El profesor es el guía, pero ellos son los creativos, actores, autores, organizadores, etcétera, etcétera… Tampoco le pone una nota al que actúa mejor o peor, sino que se trata de comprometer al alumno lo máximo que él pueda con esta forma particular de arte y de expresión. Ellos, con un trabajo simple, se mantienen activos y brindan un servicio de entretenimiento a la comunidad.

e) El tiempo en un programa universitario para tercera edad:

Los docentes siempre nos quejamos cuando afrontamos una metodología constructivista de la falta de tiempo para cumplir con los contenidos asignados para ese año lectivo. Claro está que trabajando desde la perspectiva tradicional el manejo del tiempo es más sencillo, pues el profesor puede alargar o acortar su exposición sobre un tema en relación con el tiempo que tiene.

¿Qué pasa con el tiempo en nuestro proyecto universitario?
En nuestros cursos con los adultos mayores corremos con una gran ventaja respecto de otras instancias educativas: el tiempo es flexible.

Si bien cumplimos horarios formales en cuanto al tiempo que duran las clases y a la cantidad de clases por cuatrimestre, no debemos cumplir con un programa preestablecido, sino que la planificación es adaptada en base a intereses y propuestas que nos generan nuestros alumnos.

Esto nos beneficia, porque, si bien se hacen cortas la escasas tres horas semanales que estamos con nuestros alumnos, podemos tomar más de una semana para el desarrollo de un solo tema. Entonces, el tiempo que dura la clase suele ser corto porque por lo general, siempre me pasa que se entusiasman en participar y aportar experiencias vividas a la clase, y no se puede terminar el tema previsto. Pero, en el encuentro siguiente el tema se retoma, se amplía y no existe ningún tipo de problemas, porque si a fin de año quedaron contenidos que no fueron dados no importa. Otros nuevos o tal vez algunos que más interesaron a los alumnos se desarrollaron más profundamente y el programa estará cumplido igual. ¿Por qué esto es importante? Porque no importa la cantidad de tiempo (en cantidad de clases) que se utilice para abordar un contenido, sino la calidad con la que el mismo se aborda.

Evidentemente, asumir una metodología que propicie el diálogo y no que transmita el conocimiento mecánicamente desde el profesor hacia el alumno como la que vengo proponiendo, requiere de más tiempo. Es más, muchas veces puede parecer, y me ha pasado, que se está perdiendo el tiempo. Pero no es así. De esos momentos en que el diálogo se hace interminable y el profesor no sabe como retomar los conceptos centrales que quería que se desarrollen en la clase, también se aprende. De esos momentos también debe hacerse una evaluación, y, con la experiencia, mientras esté convencido que el método es el más apropiado, el docente logrará coordinar ese diálogo, orientándolo con preguntas problematizadoras que puedan guiar la charla sin perder de vista el contenido.

Claro, que si el docente no asume con responsabilidad su tarea también puede, perder el tiempo. De aquí la importancia de asumir el compromiso convencidos que podemos provocar cambios en nuestros alumnos y no pensando que vienen a pasar un buen rato. En este caso no hay proceso de enseñanza-aprendizaje y, sin él, no hay docente. En ese caso, mejor que acudan a una charla de café con amigos y no a la universidad.

Tope

CONCLUSIONES:

Para concluir este trabajo me gustaría retomar algunas cuestiones que dejo planteadas en el desarrollo y que apuntan a abrir camino respecto a cómo aprenden, qué metodología utilizaremos y cómo evaluamos a adultos mayores en un proceso de enseñanza-aprendizaje en el ámbito universitario.

En primer lugar y como educadora, siento que lo primordial es analizar críticamente mi función como docente. En la mirada del docente radica gran parte del éxito del programa a mi entender, porque de ella dependen las metas que se persigan alcanzar con nuestros alumnos. Y digo "con", porque no son ellos solos los que las logran, es en relación con sus compañeros y con el profesor; y porque también esta tarea cotidiana nos modifica a nosotros y nos cambia como personas y como profesionales de la educación.

Un profesor puede elegir trasmitir conocimientos a través del método tradicional, y como dije anteriormente, yo no lo descarto totalmente teniendo en cuenta las características de nuestros alumnos y su trayectoria por la época dictatorial. De hecho es imposible que uno saque, como quien arranca de raíz, los esquemas que nuestros alumnos tienen para instaurar otros nuevos. Pero también puede reformular esos esquemas y mostrar nuevas alternativas más dialógicas, participativas, creativas y movilizadotas que permitan al alumno adulto mayor tener otro abordaje del conocimiento, de manera tal que el mismo sea significativo y tenga un sentido, es decir, sea transformador de la realidad. Desde este punto de vista podemos democratizar la enseñanza. ¿No es esta también parte de nuestra función docente?

Para esto, es necesario en primer lugar comprometerse con la tarea docente, y, en segundo lugar, hay que tener claro que todavía tienen mucho que aprender y dar a la sociedad como personas activas capaces de producir transformaciones en el mundo que nos rodea.

Como consecuencia, obviamente que a largo plazo, estaremos favoreciendo la reivindicación de esta etapa de la vida en la sociedad. Con acciones simples, estaremos demostrando que aún son útiles y, de a poco, esto favorecerá por parte de algunas personas, actitudes menos discriminatorias hacia los adultos mayores. Al menos, muchos podremos comenzar a mirarlos por el lado de sus posibilidades y no de sus imposibilidades. Para muchos esta etapa podrá empezar a ser una etapa más en el ciclo vital donde aún hay muchas cosas por hacer y aprender. Y digo aprender porque nadie tiene el saber absoluto. El hombre es un ser histórico, que busca permanentemente, y en esa búsqueda aprende. Y, mientras haya vida habrá búsqueda. Todo está en tomar la decisión.

Por último me gustaría dejar planteado qué evaluar. Y creo que es importante no pensar tanto en resultados y conceptos como en el proceso de cambio que se va produciendo en cualquier persona que transita por un camino que le permite sentirse útil y activo. A partir de aquí, la evaluación es del docente. ¿Qué hice yo como educador para provocar este cambio? ¿Qué podré hacer el año que viene para mejorar mi tarea en ese sentido? ¿Qué errores fueron cometidos que no debo volver a cometer? ¿Cómo motivar a los alumnos más pasivos a que cambien de actitud?... Mientras el docente tenga preguntas que formularse, también estará en un camino de búsqueda y, por lo tanto, de aprendizaje. Y esto es importantísimo, porque de hecho no hay carrera ni materia dentro de alguna carrera denominada "El aprendizaje en adultos mayores" o algo así. Sólo se aprende en la marcha, de caernos y levantarnos, de cometer errores y corregirlos.

Tope

ANEXO

Características y objetivos de la Universidad para la Adultez Mayor de la Universidad de Lomas de Zamora:

Son dieciséis las Universidades Nacionales que tienen programas de educación para adultos mayores en todo el país; entre ellas la breve experiencia realizada en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora de la cual formo parte. Todas ellas ratifican la importancia de estos proyectos, su aceptación en la comunidad y la potencialidad de los mayores para integrarse en estos programas de educación permanente.

Con las palabras antes dichas queda claro que los objetivos generales del programa universitario para la tercera edad son:

- Mejorar la Calidad de vida de los adultos mayores
- Favorecer una imagen social positiva de la vejez como etapa del desarrollo humano.

Ambos son desafíos a largo plazo, ya que sabemos que cambiar rótulos y conductas enraizadas en nuestra sociedad no es tarea sencilla.
Los que formamos parte de este proyecto, como sucede en cualquier proyecto, también nos trazamos objetivos a más corto plazo, como por ejemplo:
- Facilitar el acceso a nuevos conocimientos y desarrollos del mundo actual.
- Acrecentar los niveles de conocimiento de las personas de edad.
- Desarrollar su potencial creativo, de modo que se conviertan en actores de su proceso de aprendizaje y puedan adaptarse mejor a un contexto social cambiante como el actual.
- Procurar el entrenamiento de las habilidades intelectuales de los mayores.
- Recuperar saberes previos.
- Fomentar su participación en actividades de docencia, investigación y servicios a la comunidad.
- Desarrollar hábitos de participación, organización y de autogestión promoviendo la toma de conciencia acerca de la necesidad del autocuidado y de la formulación de un proyecto vital que mejore la autoestima y favorezca el desarrollo personal y social en esta etapa de la vida.

Ahora bien, ¿qué características tiene el Programa Universitario para la Adultez Mayor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora?

En primer lugar me parece importante mencionar que el Programa es dependiente, dentro de la facultad, de la Secretaría de Extensión Universitaria. Y digo que es importante, porque ella es la encargada de propiciar proyectos que vinculen el "mundo universitario" con algún aporte a la comunidad.

En segundo lugar, cabe también mencionar a quien es el mentor y director del proyecto, el Licenciado David Zolotow, quien es profesor, además, en algunas materias y seminarios de la carrera de Trabajo Social en la Universidad.

En cuanto a mi, allá por el año 1998, cursé con el Licenciado Zolotow mi último seminario optativo, luego del cual me recibiera de Licenciada en Ciencias de la Educación. El mismo llevaba por nombre "Problemática del envejecimiento humano". Al finalizar el mismo quedé sumamente interesada en todo lo que se podía hacer por los adultos mayores y no se hacía; creo que mucho por una cuestión política: los viejos ya no son redituables a la sociedad.

En el segundo cuatrimestre de 1999 el programa, luego de idas y venidas, acuerdos y desacuerdos, comienza a dictar sus clases. Destinado a población mayor de 60 años, sin exigencias de conocimientos previos, ofrece cursos y talleres gratuitos, que se realizan en la sede de la facultad.

Ese mismo año, el profesor Zolotow me invitó a participar en este proyecto. Al principio como ayudante de alguno de los profesores de los apenas cuatro cursos con los que empezó el programa. Al tiempo, me ofreció presentar un proyecto para dictar mi propio curso.

En el 2000, con una amiga y compañera, la Licenciada Silvia Sastre, nos ocupamos de elaborar y, más tarde, cuando fuera aprobado, dictar nuestro primer curso dentro de este proyecto: "Familia y relaciones intergeneracionales". Año tras año tratamos de que el programa fuera creciendo, incorporando nuevos cursos al mismo. Así, en el 2001 nació "Comprensión y prevención de la Violencia Social", el segundo taller que elaboramos con Silvia.

Ya mencioné que tener más de 60 años y ganas de acudir a los cursos fueron, al principio, los únicos requisitos para participar. Pero, por suerte, con el tiempo la cantidad de alumnos atraídos por la propuesta fue creciendo. Por tal motivo, en los comienzos no había límites en la cantidad de cursos a los que una persona podía anotarse. Pero ahora se les solicita que no asistan a más de dos actividades por cuatrimestre para dar lugar a todos a poder participar. Esto debido a que se establece un límite de treinta personas por curso.

Una de las muestras de que hemos ido creciendo, si bien de a poco y con mucho esfuerzo, es la incrementación en la cantidad de cursos que se dictan actualmente, después de haber comenzado, como ya lo mencioné, con sólo cuatro:

Calidad de vida
La calidad de vida depende de situaciones objetivas y subjetivas, sentirse bien es el resultado de varios factores: físicos, educativos, culturales, económicos, psicológicos y sociales.

El curso aborda contenidos sobre salud física y mental, relaciones familiares, etapas de la vida, tiempo libre, recreación y proyectos de vida.

Periodismo y comunicación
El nuevo siglo impone el desafío de conocer una de las revoluciones más significativas como son los medios masivos de comunicación y su influencia en lo social.
Este curso proporciona los conocimientos fundamentales sobre los elementos y procesos de comunicación.

Comprensión y prevención de la violencia social
La violencia como fenómeno social ocupa un lugar preponderante, forma parte de las relaciones familiares, institucionales, laborales y comunitarias. El curso aborda sus causas, consecuencias, alternativas de cambio y prevención.

Dibujo artístico
Las personas se comunican a través de las palabras, los gestos y otros múltiples recursos. Este curso proporciona un espacio de expresión mediante trazos y colores.

Pintura
Este curso tiene como objeto permitir el desarrollo de la capacidad creativa de cada asistente a través de clases prácticas que se complementan con charlas breves sobre historia del arte.

Taller literario
El desarrollo de las clases facilita el acceso a una manifestación cultural que canaliza, en el arte de escribir, inquietudes y postergaciones, creando y aprendiendo técnicas de la expresión literaria.

Teatro
Se trata de un espacio de creación y expresión que invita a descubrir y compartir los secretos del teatro.

Informática
Conocer qué es una computadora, para qué sirve y cómo funciona, le permite
al alumno descubrir un mundo desconocido que lo conecta con la tecnología actual.
Este curso proporciona los conocimientos básicos para incursionar en el mundo de la informática.

Francés
El aprendizaje de idiomas constituye una oportunidad de conocer nuevas culturas y costumbres en sus lenguas de origen, también la posibilidad de intercambios con estudiantes de otros países.

Psicología, cambios y posibilidades
El conocimiento de la psicología, permite entender mejor las características de la conducta, del funcionamiento normal, de la salud mental, ayuda a un mejor desempeño en la vida cotidiana y ofrece la posibilidad de seguir creando.

Nutrición y cocina saludable
La alimentación adecuada es un requisito indispensable para una buena salud; no sólo saber las características de los alimentos, sino la mejor forma de prepararlos, es la posibilidad que ofrece este seminario.

Memoria, mitos y verdades
Se busca que los participantes logren conocimientos acerca de la memoria y sus características en la última etapa de la vida y que eviten caer en prejuicios y estereotipos.

Al mismo tiempo se entrena a los participantes en habilidades para mejorar su desempeño intelectual y evitar deterioros cognitivos.

Familia y relaciones intergeneracionales
La familia ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo, comprender las diferentes etapas de la vida, fundamentalmente la adolescencia y la adultez mayor, mejora el intercambio familiar.

Historia
Se interroga al pasado desde el presente, buscando respuestas a los problemas de la hoy.

El curso procura facilitar el conocimiento de los hechos históricos, dejando librado a los asistentes su evaluación e interpretación.

Otra muestra del crecimiento del programa la da A.A.P.U., que es la Asociación de Amigos del Programa Unite, integrado por un alumno representante de cada curso. Comenzó a funcionar en el segundo cuatrimestre de 2001, con el objetivo de pensar actividades extracurriculares que a ellos les interesara hacer y organizar a la gente para que se lleven a cabo propuestas incluídas en el programa, como por ejemplo la participaciòn de la caminata por el día del envejecimiento activo, o el encuentro de programas universitarios para la tercera edad, que reúne a alumnos y docentes de los programas que existen en Argentina en alguna provincia cede. También esta asociación cobra un bono colaboración para gastos del programa, dado que la participación en el mismo es gratuita, y de esta forma, recauda dinero en forma voluntaria y no excluye a nadie por no poder pagar una cuota.

La organización de la cursada está establecida en una vez por semana, con una duración de dos horas cada curso, en el turno tarde; debiendo asistir al menos al 75 por ciento del total de las clases. Hay cursos que son anuales y otros cuatrimestrales. Por otro lado si un curso les interesó mucho y desean al año siguiente volver a inscribirse en el mismo, siempre que haya vacantes, pueden.

Como forma de reconocimiento y estímulo los alumnos participantes reciben a fin de años un certificado de asistencia. Para la entrega de los mismos se realiza una ceremonia donde los integrantes de cada curso muestran algo de lo realizado durante el año, y donde participa la familia. Es interesante mencionar la importancia que para ellos tiene este evento. Se denota, según mi experiencia, en el acompañamiento familiar (hijos, nietos, amigos) que acuden ese día a la fiesta; porque, créanme, es una verdadera fiesta.

Ahora bien, para llegar a obtener este certificado los alumnos son evaluados por el profesor del curso, quien en sus clases utilizó alguna metodología de trabajo que hizo posible la transmisión del conocimiento del tema.

Cada profesor organiza su cátedra teniendo en cuenta la probable diversidad de población que asista, y regula el ritmo y la utilización de recursos didácticos. De la misma manera, no se piensa en exámenes ni pruebas memorísticas, sino en lograr que los alumnos tomen conciencia de sus aprendizajes, por lo tanto cada materia diseñará sus propios criterios de evaluación.

Tope

Citas a pie de página:
1.- Coll, César - Psicología genética y aprendizaje escolar, Ed. Paidós, Capítulo 9, pág. 195.
2.- Rodríguez, Azucena - El proceso de aprendizaje en el nivel superior o universitario, Apunte de cátedra.
3.- Bertoni, Alicia y otros - Evaluación: nuevos significados para una práctica compleja, Ed. Kapeluz, 1996, Cap. "La función de la devolución", pág. 89.
4.- Edwards, Verónica - El concepto de la calidad de la educación, Ed. Libresa, Cap. IV, pág. 58.
5.- Freire, Paulo - ¿Extensión o comunicación?. La concientización del medio rural, Ed. Siglo Veintiuno, Cap. II, pág. 46.


BIBLIOGRAFÍA

Bertoni, Alicia y otros - Evaluación: nuevos significados para una práctica compleja. - Ed. Kapeluz.
Coll César - Psicología genética y aprendizaje escolar. - Ed. Paidós.
Edwars Verónica - El concepto de la calidad de la educación. - Ed. Libresa.
Freire Paulo - ¿Extensión o comunicación? La concientización del medio rural. - Ed. Siglo XXI.
Proyecto Educativo Institucional de la Universidad para la Tercera Edad de la Universidad de Lomas de Zamora, años 2002 y 2003.
Rodríguez Azucena - El proceso de aprendizaje en el nivel superior o universitario. - Apunte de cátedra de Didáctica IV.
Salvareza Leopoldo - Psicogeriatría: teoría y clínica. - Ed. Paidós.
Zolotow David - Los devenires de la ancianidad. - Ed. Lumen

Tope

 

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